Volver… Ni a Palos

Volver Ni a Palos, todos los jueves a las 21Hs!

 

El tango es un producto cultural de Buenos Aires que reconoce variadas influencias musicales. De esta mixtura su nacimiento. Dicen por ahí y el tango es mezcla de los sonidos de la inmigración que desembarco desde fines del siglo XIX en el Río de la Plata. Candombe africano, habanera cubana, tango andaluz, del chotis, couplé y la autóctona milonga campera. Luego el bandoneón alemán, y el oficio musicante de tanos y gallegos.

Podemos situar algo arbitrariamente en el año 1995 el comienzo del surgimiento de un Nuevo Tango. Renovación que contesta a una época de sequía en la que, los exponentes clásicos del género, no hicieron mucho más que interpretar viejos tangos repetidos hasta el cansancio, sin una apuesta masiva a la evolución del género.

Este tango muchas veces es llamado “Tango Joven”, constituyendo así un mote cuestionado en las declaraciones que los propios músicos dan en las entrevistas, como un concepto que es más un slogan publicitario o efectista. En realidad la movida se define por oposición al tango comercial, de tanguería for export y a esa imagen momificada que dejó en las generaciones que tienen menos 50 años el programa televisivo “Grandes valores del tango”. En este programa de televisión que traumó muchas infancias y adolescencias, un elenco estable de intérpretes rotaba cantando una y otra vez los mismos tangos y engendrando el odio de la purretada rockera. “Grandes Valores” surgió en TV en el año 63 y estivo varias décadas en pantalla.

Los estudiosos del género coinciden en tomar al 55 como el año del comienzo de la declinación de la época de oro del tango. Del 55 al 95 hay cuatro décadas, es mucho tiempo. Por supuesto que en ese período hubo excepciones que honraron el tango, como la orquesta de Osvaldo Pugliese, quien mantiene su orquesta hasta el final de su vida y casualmente fallece en el año 95. El polaco Goyeneche, que estableció una relación afectiva y de referencia con los jóvenes rockeros de los años ochentas. Y el discutidísimo, y hoy ampliamente reconocido, Ástor Piazzolla. Pero no surgían masivamente renovadores tanto en la interpretación como en la creación, no había justamente jóvenes que hicieran de nuevo al tango, un género que fue creado por los jóvenes de su tiempo, todos los máximos exponentes como Julio de Caro o Aníbal Troilo comenzaron a tocar y componer con apenas veinte años.

El tango es una música maravillosa, cosmopolita, de puerto, de mezcla de sonidos, por eso mismo con una gran capacidad para reinventarse y fusionarse. Una música que soporta desde las letras más marginales hasta la poesía más refinada. Y una mezcla que se hizo con elementos de la inmigración pero acá mismo, en este suelo, habla del Río de la Plata y su historia. En algún momento iba a levantar cabeza.

Casualmente este repunte comienza allá por los noventa, cuando todo era demasiado frío y el abasto de Gardel y de Luca se convertía en un shoping. El Rock Nacional tenía sus cosas, pero por alguna razón un grupo de músicos jóvenes comenzó a rescatar el tango. Desde entonces se fue generando una movida under a la fuerza, por la escasez de sus curtidores. Y así también ingresa a la historia del tango, la tradición rockera que aportan las nuevas generaciones, sumando nuevos sonidos a ese híbrido de polca, candombe, habanera, tango andaluz y muchos etcéteras que supo ser el Tango. Que sea Tango.

El año 95 es también el año de la edición del disco “Otroletravaladna” de Divididos. La aplanadora, una de las grandes bandas del rock nacional del momento se apresta a componer y grabar un tango con un titulo absolutamente provocativo “Volver ni a palos”, casi profanando un intocable como Gardel y su clásico de clásicos. Además de atorrante por su origen rockero, Volver ni a palos parece una consigna hecha a medida de muchos músicos que se vuelcan al tango con respeto, a través del estudio pero también para hacerlo propio y dejar de lado las repeticiones.

Mollo y otros rockeros consagrados entraban al tango cantando clásicos, mayormente a través del estímulo de uno de ellos, que se subió al bondi del tango en un viaje de ida para nunca más “volver”: Daniel Melingo. El 14 de agosto de 1997 apareció por primera vez en la pantalla de la señal de cable Solo Tango “Mala yunta”, un programa con gente del rock que cantaba tangos, además de contar anécdotas y sus vivencias relacionadas con el género. Melingo charlaba con ellos detrás de cámara. Y ahí comenzó a tocar sus primeros tangos.

Nuestro Volver Ni a Palos es una alusión directa a todos los links que se puedan establecer entre rock y tango. Es un proyecto de difusión de la nueva generación tanguera, esa que nació cuando al tango se lo daba por muerto y se crió escuchando rocanrol. Tiene por objetivo acercar al tango a los jóvenes que todavía no lo hicieron, demostrando como los músicos del rock nacional tomaron la posta abandonada de la lírica de Buenos Aires, componiendo canciones de rock que bien podrían llevar un soporte musical tanguero. Difundiendo también las apuestas por la fusión, esas que escandalizan a los puristas tangueros, que todavía los hay, aunque despierten más de una sonrisa piadosa por la estrechez de sus pensamientos.

Queremos saber que será del tango, ahora que renace de la mano de músicos criados en la escucha del rocanrol. Nos proponemos indagar esta faceta del nuevo tango en particular, ver si el rock se incorpora definitivamente al tango como una de sus influencias, como un genero más que da por resultado ese hibrido que es el tango.

Volver Ni a Palos nace en La Radio Rebelde y hoy se desarrolla en La Rocker Radio, medios alternativos totalmente independientes y autogestionados por jóvenes amantes de la radio. No son medios masivos, no son radios “de tango”. Por eso las elegimos, queremos llevar el tango ahí donde no este, particularmente a una audiencia juvenil que se identifica con el rock, el reggae y otros géneros musicales de la cultura joven mundializada.

Romper el cerco de la movida tanguera actual para diseminarla entre rastas, rockers, metaleros, punkis y demás etcéteras.